A pesar de ser uno de los cineastas más prolÃficos de Hollywood, Alan Smithee nunca existió.
¿Cómo? Claro: “Alan Smithee” es el nombre que suelen asumir los directores (o guionistas) cuando, por alguna razón, no quieren aparecer en los créditos de cierta pelÃcula. El nombre es el anagrama de The Alias Men.
Aquà algunas de sus pelÃculas más (¡o menos!) recordadas:
- Obsesión Asesina (1980), la tÃpica pelÃcula del psicópata asesino, le pareció tan mala a su director Jud Taylor que decidió darle crédito a Smithee.
- San Francisco Violenta (1992), la historia de una pareja de periodistas que investiga dos asesinatos. No se le conoce director, pero por las dudas pusieron al amigo Alan. Aunque apenas es el piloto de un programa televisivo que jamás se estrenó, en Argentina -paÃs generoso- se editó en VHS…
- Hellraiser 4 (1996), cuarta entrega de la saga de ciencia ficción. Dirigida por un encargado de efectos especiales (Kevin Yagher), resultó tan fea que Yagher decidió responsabilizar a Alan Smithee.
Pero el caso más famoso quizás sea el de Dune, la pelÃcula de David Lynch basada en la conocida obra de ciencia ficción. Lynch tenÃa en mente una pelÃcula de cuatro horas, pero los productores le cortaron las piernas. Y para la edición televisiva (aún más guadañada) no quiso tener nada que ver, asÃque el film quedó como vemos en la imagen.