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¡Me quiero registrar!Luna de Avellaneda
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11 opiniones

Me pareció una película con mucha ternura y emoción, pero con momentos cómicos muy bien logrados. Sinceramente uno pasa un buen momento y observa cómo una persona o grupo de personas pueden tener un objetivo y luchar por él aunque después no pueda cumplirse por equis motivos.
Hay un trabajo de dirección excelente y las interpretaciones son estupendas.
En esta película sigo encontrando al Darín que se supera y demuestra una vez más el actor magnífico que terminó siendo. Desde mi humilde lugar van mis felicitaciones para él.
LUNA DE AVELLANEDA: GRACIAS!!!

Luna de Avellaneda, es una pelicula a la que hay que ir predispuesto a emocionarse.
Esto es una virtud, disfrazada de error. Como hasta aqui se dijo, y usted lector de esta crìtica lo habrá notado, la película me encantó sobre la base de que un conjunto de factores: la musica, las actuaciones, el guión, etc, son una reunión perfecta, que al verla y escucharla, salió uno del cine, por lo menos, feliz.
En su propia casa, tal vez usted tenga ganas de hacer mejor las cosas. ¿De que manera?
Tome usted una actitud de vida como la del personaje encarnado por Darín, sea tan intensamente humano como el de Eduardo Blanco, sea tan femeninamente sensible como el de Bertuccelli y evite ser tan materialista como el personaje de Fanego.

Habiéndola catalogado de poco interesante, dejé estar a esta película en espera durante mucho tiempo. Tan desacertado no estaba, de acuerdo a lo que me gusta y lo que no me gusta ver.
Luna de Avellaneda es una película "linda", de esas que parecen especialmente hechas para tus viejos, o por lo menos para gente de 35 pirulos para arriba. No por nada mis viejos la vieron antes que yo y dijeron que era muy buena. La comencé a ver y la dejé por la mitad, en parte porque tenía que estudiar algo el otro día y en parte porque no es la película de 2004, está un poco sobrevalorada y creo que aprovecha, porque le conviene, la misma carta de actores de El Hijo de la Novia. Sino, lean la portada: "De los creadores de...". Más de uno que no conozca esta película y haya vivido en una burbuja el año pasado puede llegar a alquilarla hoy en el videoclub por este aviso prometedor de calidad. La verdad El Hijo de la Novia me pareció una muy buena película, y esta no.
Básicamente la historia cuenta lo que nos imaginamos todos, la venta del club de barrio Luna de Avellaneda, ahí donde tantos padres que hoy llevan a sus hijos a hacer básquet o danzas jugaban de chicos, y tal vez hasta se conocieron, en alguna de esas grandes kermeses de años atrás. Punto a favor de la película: No se centra en la historia del club venido a menos, y pasa a contarnos en primer plano las historias de amor de tres parejas: Román y Verónica (Ricardo Darín y Silvia Kutika), el eje de la película; Amadeo y Cristina (Eduardo Blanco y Valeria Bertuccelli), la parejita nueva que intenta sacar alguna que otra risa pero se roban la película; y Graciela (Mercedes Morán), separada, que vive llamándole “sorete” a su ex. Bueno, no solo a su ex, cada vez que se enoja con algún hombre lo llama de esta forma jaja.
La historia va por este lado, Román visita de sorpresa a su esposa en el trabajo y se da cuenta que estaba esperando a otro, llevando a la separación de ellos. Cristina es una histérica que no sabe lo que quiere, y conoce a Amadeo que es su opuesto pero sabe que lo ama desde el primer momento en que lo vio, trata de aguantar pero no puede.
¿Historias de sexo de gente de Avellaneda? No es para tanto, queda la historia paralela del club, el gallego viejito que está en las últimas y que no llama la atención de nadie, al que le ponen la música fuerte cada vez que pide hablar por micrófono, hasta que finalmente muere.
Con algunas escenas logradas y otras demasiado cursis, como por ejemplo la de Darín dándole la última satisfacción de ver salir la luna a Don Aquiles, esta película se deja ver nomás bien, pero no se si es para alquilar. O esperamos a que la pasen por canal 13 (está producida por Suar) o en caso de querer pasar una tarde de domingo en familia, ahí no sería tan mala opción.

Luna de Avellaneda es la historia de un club de barrio con un pasado de "gloria" y que en la actualidad está "tocando fondo", pocos socios, deudas y deterioro de las instalaciones. La "salida" a esta crisis llega con la opción de convertir al club en un casino.
La historia está buena. Darín me gustó mucho, y muy destacable Eduardo Blanco (un cago de risa) y Mercedes Morán.
Es un drama con muuuuuchas situaciones de humor. La verdad esto funcionó conmigo, más allá del dramón de la historia, me morí de la risa constantemente.
Le pongo 9 puntos y la recomiendo. No dejen de verla que no se van a arrepentir.
El Pez.

Campanella empezó su carrera en Nueva York, con un humilde capolavoro que recorrió algunos festivales y los circuitos europeos de cine independiente, por lo que no tuvo gran repercusión. Pero la opera prima en cuestión, "El niño que gritó puta", que tuve ocasión de ver en Europa hace varios años, daba ya la pauta de su estilo: la equidistancia perfecta entre la implicación emocional y la toma de distancia necesaria para rozar los límites sin sobrepasarlos nunca. Allí lo tenía fácil porque era argentino; aquí porque es un argentino formado en Nueva York. Si "El hijo de la novia" (y antes también "El mismo amor la misma lluvia")demostraron esa cualidad del realizador, "Luna de Avellaneda" (micromundo argentino)la revalida e incluso la aumenta. Aunque no venga demasiado a cuento, con parecidos materiales Juan José Jusid hizo hace 20 años "Espérame mucho"... Y sí,las comparaciones son odiosas. Lástima que pese al éxito de público que estaba cosechando en varios cines porteños, la masiva distribición de un nuevo engendro norteamericano restringió su carrera a un circuito exiguo de salas. No importa, ya ganará premios en el extranjero y a lo mejor se convierte, como le pasó a "El hijo...", en la película con mayor recaudación del año de su estreno en España, por delante de Almodóvar...
7 opiniones
Hola, bienvenido a Livra!
Te cuento que tu opinion la pode editar yendo a "mi cuenta", luego a "mis opiniones" y ahi en "editar", al lado de la opinion que quieras editar... digo, por si queres corregir eso del error de la pregunta... =P Por mi hubiese pasado desapercibido ya que nunca leo eso... La opinion lo dice todo..
Un saludo!
Tincho
Hola!
Bienvenido a Livra. Espero que te guste la pagina y que la pases bien. Muy util tu opinion.
Nos estamos leyendo.
-mattuttess-

La verdad que no soy muy fanática del cine argentino, pero no sé qué me pasó con esta película. Cuando comenzaron las publicidades de "Luna de Avellaneda" yo recién había visto la película "El hijo de la novia" (si, un poco tarde). Desde un primer momento quise ver esta película.
Todo gira en torno al club "Luna de Avellaneda", un club de barrio como hay pocos. Debido a la situación de crisis económica que todos vivimos, el club está en quiebra. Entonces, no hay muchas posibilidades: vender el club o luchar hasta el final para impedirlo. A través del club (es "el hilo conector" de la película) se desarrollan diferentes historias. La más importante, por decirlo de una forma, es la historia de Román (Ricardo Darín). Él es socio del club desde que nació y está dispuesto a hacer lo que sea para salvarlo. Más allá de esta historia, también están las historias de Amadeo (interpretado por Eduardo Blanco) que trabaja como entrenador del equipo de basquet del club, aunque también participa del mantenimiento; Cristina (interpretada por Valeria Bertuccelli) que es la profesora de danzas del club; y la historia de Graciela (Mercedes Morán) que es parte de la comisión directiva del club y lo administra. Hay más historias, pero éstas en mi opinión son las más destacadas.
Puedo asegurar que se van a reír muchísimo (sobre todo gracias a Amadeo; a Graciela y a su ex denominado "sorete" creo que no escuché su nombre en toda la película jeje) pero también que se van a emocionar. A mi me encantó la película porque me hizo entender muchas cosas (que quizás no las vivo en carne propia, pero no por eso me son ajenas). No sé cómo explicarlo. Yo no iré a un club de barrio, pero sé lo que tener algo y perderlo. Me gustó cómo enfocaron el tema de luchar por lo que uno quiere (y todo lo que eso arrastra, no?).
Es una película que no hay que dejar de ver...
3 opiniones
jajaja no se si no salio el otro comentario o yo no lo veo, es que mi compu hace una semana esta andando muuuuuyyyyy mal!!! bueno que mas da: aca va otra vez:
"Hola Flope, me gusto tu opinion, es una peli que me quedo colgada en el cine, la quiero ver. a ver si puedo antes de que se me vaya al video....
Por otro lado! brindemos por tu regreso despues de casi un año (por muy poco)!!
Espero que no te nos vayas esta vez! =D
Un Saludo!
Tincho"
Hola! Se nota que tu compu anda mal, eh? No salió el mensaje la primera vez...
Muchísimas gracias por darme la rebienvenida! Es cierto, hace casi un año que estaba desaparecida jeje Pero bueno, cosas de la vida, vio?
Con respecto a la película, te la recomiendo a full. Y si te es posible mirala en el cine! Porque hay escenas que no se pueden apreciar de la misma forma en el living de tu casa.
Un saludo!
Flope

Una película muy argentina, para los que nos gusta el cine nacional excelente, para aquellos que tengan sus reservas sobre el cine nacional les va a parecer entretenida.
Una película que refleja un poco de la historia de todos los argentinos, del barrio, de la niñez, del club.
Tiene excelentes actuaciones y diálogos muy buenos, como Campanella nos tiene acostumbrados. Luis Blanco se gana un lugar de privilegio, se afianza como tercer mosquetero junto a Darín y Campanella.
Con una temática menos universal que "El hijo de la novia", pero que con una problemática bien argentina, esta película cala hondo en nuestros corazones.

Gracias a que dejé de lado los prejuicios creados por los avances de la película pude disfrutar de un excelente film.
La peli pintaba que iba a ser un drama basado en la venta de un club de barrio ambientado en otra época y con tangos como música de fondo. Ante este panorama yo dije: “Espero que salga en video o en Volver”. Tanto me la recomendaron y me aseguraron que me reiría, que accedí a verla y hoy les agradezco a quienes me la recomendaron.
La película es una sumatoria de historias que convergen en el club “Luna de Avellaneda” y, los últimos 20 minutos, se decide si se vende o no. Pero el 75% de la película nos muestra historias paralelas a la problemática del club: Anselmo (Eduardo Blanco) y Cristina (Valeria Bertucelli) ; Román Alberto (Ricardo Darín) y su esposa (Silvia Kutika), Mercedes Morán (no recuerdo el nombre del personaje) y El “Sorete” (su exmarido).
Todas las historias conmueven y hacen reir. Algunas absurdas, otras divertidas, pero el entretenimiento está asegurado.
Momentos “Inolvidables”:
1)El diálogo entre Eduardo Blanco y Darín en el depoto de Anselmo
2)Cuando Anselmo sale del baño en slip con música “sexy” de fondo
3)El episodio del perfume a cargo de Darín
4)La historia de los foforitos de Cristina
5)Los episodios vividos por Mercedes Morán en el restaurante
Sin lugar a dudas la película se la “comen” las actuaciones, en especial Eduardo Blanco y Valeria Bertucelli.
Algunos la tildan de “larga”. Dura más de 2 horas, pero es lo suficientemente entretenida como para que no sienta tan extensa. Las historias lo ameritan al tiempo.
Altamente recomendable
2 opiniones
Estimado Hernagude
Me pareció buena tu opinión , pero no comparto eso de la actuación de Blanco , me parecio totalmente previsible con un personaje muy similar al de "El hijo de la novia" (el de amigo perdedor), con lo cual me parecio de lo mas flojo de la pelicula.
Pero bueno sobre gustos no hay nada escrito.
Tenés razón con lo del amigo perdedor. Será que le sale bien esos papeles, como Darín cuando hace de Chanta. Hay papeles que a los actores les quedan bien. El desafío es cuando tienen que componer algo que no les queda bien. Se me ocurre como ejemplo a Fabián Vena (con pinta de buenito) haciendo de Doval en Resistiré. Realmente hizo que lo odiara medio país.
Bueno, tal como vos decís, sobre gustos...
Saludos,
Hernan

Las cosas cambian, siempre. Eso sí: cuando cambian para mal, siempre hay alguno queriendo legitimarlo -"venderlo", prometerlo. Algo que no es, pero será -o al menos parece serlo.
Los versos van cambiando según la época: lo que en algún momento fue la plata dulce, en otro son las cuotas. Achicar el Estado es agrandar la nación; la inserción en el mundo, el crecimiento sustentable, las inversiones. Como dijo Campanella en una entrevista reciente, "comprar buzones constantemente".
El club Luna de Avellaneda es -y con esto no arruino nada de la película, la metáfora es más que obvia- como la Argentina. Ciertamente ha conocido tiempos mejores, pero el triste futuro actual parece deparar poco y nada. Y en él, como en nuestro país, hay gente que la pelea, gente que ha dejado de pelear, y gente que nunca peleó... y el futuro se debate entre nosotros. Quisiera decir democráticamente, pero ciertos personajes cuentan con ciertos mitos autolegitimados de antemano.
Estoy hablando de Alejandro (Daniel Fanego), quien vendría a ser el "realista". Él dice, gran posmoderno, que las cosas ya no son más románticas. Que qué linda la felicidad de la nena, del abuelo, el clubcito, pero que corren otros tiempos. Ahora tenemos que ser serios, dice, y quizás lo crea. Alejandro es todo un López Murphy en el barrio.
Román (Ricardo Darín) es el tipo de barrio -no a lo estereotipo Roldán, Campanella no cae en la barrabasada costumbrista- que lamenta su fracaso tras una década exitista, y que se debate entre abandonar la nostalgia e imaginar a futuro o ceder y comprar el nuevo buzón -el discurso periférico de la globalización llevado al microcosmos vecinal.
Luna de Avellaneda es años luz más real que la película argentina promedio. Y si bien hay cosas que cinematográficamente se quedan a mitad de camino (como el romance entre Cristina y Amadeo, que se resuelve pronto en el film, y algunos chistes de más, aunque muchos son buenos y necesarios), adornan una película cuyo eje central es el remate de la escasa cultura de barrio que aún queda: de cómo el neoliberalismo, aún reinante, grita sálvese quien pueda, y nosotros le hacemos caso. Así nos fue: hoy, no conocemos al vecino. Y nos juega más en contra de lo que creemos.
Como decía, el éxito se había convertido en el valor supremo durante los noventa. Y, al igual que los otros objetivos menemistas -dinero, fama- sólo podía ser posible a costa de los otros: es posible, alcanzable, sólo si los otros no lo tienen. Esto fue (y por momentos sigue siendo, los imaginarios sociales no se disuelven de un día para el otro) el sálvese quien pueda, el sobrevivir.
Pero la película lo dice: basta de sobrevivir. Tenemos que ver cómo hacemos para vivir.
2 opiniones
Si mal no recuerdo, cuando ciora escribio su opinion me dijiste que querias dejarle un comentario pero que querias verla antes, y ahora, un par de dias despues ya estas opinando de ella!! AHA!! Claro.. el señorito ya rindio todo y se fue al cine!! ASI CUALQUIERA!!!!! jajajaja!!
Buena opinion, partner!
Tincho

Cuando uno encuentra su lugar en el mundo hay que defenderlo a capa y espada. En la película ese lugar es el club "Luna de Avellaneda".
Los últimos años en la historia argentina nos fueron llevando a todos, como sociedad, al desapego de las cosas simples. Como decía la canción "De la simples cosas": "Uno se despide, insensiblemente, de pequeñas cosas, lo mismo que el árbol en tiempo de otoño, se quedó sin hojas". La argentina, y muchos de los argentinos, fuimos perdiendo ese sabrocito dulcen de las cosas simples, pequeñas que nos hacen la vida más llevadera.
La globalización en los tiempos modernos implica grandes avances, y grandes retorcesos:
a) Internet al alcance de la mano es un gran avance sin duda, pero su contrapartida es cierto aislamiento. En definitiva somos nosotros mismos encerrados en nosotros mismos enfrente de una computadora. Podremos estar chateando, pero nuestra interrelación no deja de ser con una pantalla.
b) La inseguridad: sobre todo en Capital federal y gran buenos aires, el tema de la inseguridad es de terror. Más allá de discutir los orígenes y las posibles soluciones, este tema es un reflejo de algo. Esta situación, de nuevo, nos lleva a no salir de nuestras casas, a tener miedo, a no relacionarnos.
Sigo?
Hace un par de años escuché, vi en la tele o leí en algún lado que había un tipo que consiguió algunos auspicios - lease plata, fondo, cash - y que estuvo un tiempo - creo que algo así como - seis meses encerredado sin salir de su casa. nada más que para abrir las puertas y recibir las compras que había hecho mediante internet. miraba tele, tenía su bici fija para hacer ejercicio, etc. Es el aislamiento llevado a una expresión globalizada. Más allá o más acá de que sea cierto o no, no caben dudas de que esto es posible hoy en día.
muchos de los lugares de pertenencia están desapareciendo, y la sociedad cada vez está más individualista.
En este contexto, encontrarse con esta película es un placer.
Luna de Avellaneda es una película que nos hace caer en este dilema. La desaparación de las simples cosas, la desaparición de los lugares de referencia, los lugares de pertenencia más allá de nuestras propias familias.
Esta megalópolis que es la capital federal y gran buenos aires, siento, nos hace perder nuestra propia identidad. este es un riesgo que existe. hay que tomarlo o dejarlo. Los que huyen, huyeron o queremos huir de esta ciudad lo entendemos así.
Luna de Avellaneda es una reivindicación de las cosas simples, de esos lugares a los que uno añora, de los amigos, del amor, y de las lágrimas que se me cayeron en el discurso de Darín en la asamblea para que no vendan el club.
Una película admirable, y mirable. es larga, pero no se nota, la historia te engancha y ni te das cuenta.
hay que ir a verla. en familia es una buena idea
3 opiniones
Felicitaciones por esta excelente opinión, ciora.
Me pareció realmente muy buena, pero la película , si bien me gustó no alcanzó a convencerme del todo.
Creo que tambien es cierto que cambia mucho la visión si uno vive en Mar del Plata o en Buenos Aires, ya que aquí el ritmo no es tan vertiginoso, las distancias no sosn tan grandes y por lo tanto la tendencia al aislamiento tampoco es tan grande.
De caulquier manera me parece absolutamente válido rescatar estos puntos de encuentros y la idea de construír algo colectivamente me parece fundamental.
Recuperar el compromiso es uno d elos grandes desafíos que tenemos por delante.
Un abrazo!
... pero no como la de las cuarenta lucas :p
El cine donde fui a ver Luna de Avellaneda (y lo que me sucedió al verla) es una certera metáfora de la temática de la película.
Resulta que fui a ver esta película al Unicenter. Hoy cerca de mi casa hay sólo hay dos cines -mejor dicho, dos multicines (los viejos se fundieron). Y, a tan sólo un mes de su estreno, ya se había ido de cartelera del otro -que me cobraba $4,25 con Tarjeta Joven ($9,50 los días normales). Decía, fui a Unicenter, edificado sobre lo que antes era una verdulería (triste encarnación de la fantasía primermundista que nació al calor del menemismo). Cobra $10,25, aunque hoy $6,50 porque era el día "barato".
Entonces, al salir, con un amigo discutimos los distintos eufemismos que seguramente se utilizaron para edificarlo e imponerlo en su momento (señalados entre comillas):
- Por un lado hay un dato de la realidad: la "demanda", el incremento del "valor adquisitivo" de un sector limtado. La brecha entre pobres y ricos que hace tres décadas que crece incesantemente al ritmo de la economía de libre mercado hace que, por un lado, se halla desarrollado a escasas cuadras una importante villa miseria, pero también -igual de cerca pero más enrejados y privadamente "seguros"- un importante sector de banqueros, empresarios y ejecutivos (y familia) que cada vez ganan más y pueden gastar cada semana, cada uno, 30 pesos en un McCombo, un pochoclo y una entrada.
- Por el otro -y este es más una construcción social-, el viejo truco de la privatización del entretenimiento (que viene de la mano con el tema inseguridad que señalaste en la opinión). Los multicines son más caros y mataron a los cines de barrio, pero son limpitos, lindos, "eficientes". Y a donde, seguridad privada mediante, sólo algunos entran. Pero claro, son "inversiones" que "generan empleo". Aunque el que cuida la puerta del Musimundo gane 500 pesos, o lo echen según los avatares del "mercado", en las famosas "reestructuraciones".
Yendo un poco a lo que señalé en la opinión que escribí, creo que es importante analizar mejor los buzones que nos intentan vender, las promesas que nos quieren disfrazar. Siendo, como en el gracioso cierre de Luna..., más vivos -no en el sentido argento, cínico- con los de arriba, con los discursos legitimados. Digo yo, bah...
Un abrazo.
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